La AP de Enero de 2010 que está en mis manos.
Ignorantes fuimos de que aquella revista era histórica por ser la última con la formación que los catapultó a la fama.
Ahora somos conscientes de aquello.
Para ese entonces era una niña buscando identidad. Lo intenté todo: desde el feliz otaku hasta incluso una pequeña visita al mundo del decora con una pequeña iniciación hello kitty de un par de meses que duró hasta que conocí a My chemical Romance, la banda que marcó mis 14-18, lo que se conoce como la adolescencia misma. Demoré un par de meses en informarme y armarme de valor para asistir a una reunión de perfectas desconocidas con las que asumía que debía tener gustos en común y algo deíamos llevarnos de bien.
Mi primera vez en un fanclub fue algo incómoda al principio pero luego de soltarme senti que podía encontrar personas muy parecidas a mí, con ciertas cosas en común -pronto me di cuenta que el factor común de muchas fans es el bullying, el que experimenté gran parte de mi vida escolar sicológicamente-y con gustos afines. O sea, no estaba sola. Y así me quedé durante muchos años con fervor, haciendo que estos 5 personajes llenaran mi pieza mental, mi dormitorio físico y mis sueños. Permanecí con una total idolización de estos personajes que vivían al otro rincón del mundo con un sueño de conocerlos algún dia y poder tener una fotografía de ellos. Además su música me ayudó en ciertos momentos en que senti el más profundo rechazo que cualquier adolescente puede sentirse víctima: todo un curso en tu contra no es nada de rico y no se lo deseo a nadie. Agarré fuerzas y lo superé. Una gran lección. Y esto junto con agradecerselos se hizo cercano al saber que ellos vendrían a mi país y yo podría ir a verlos.
Llegó el esperado fin de semana 23-24 de febrero del 2008 y algo increíble sucedió. Me di cuenta que estos individuos tenían mal genio, que no toleraban ciertas actitudes y eran de carne y hueso y podían enojarse. No es que se me hayan derrumbado, pero una vez fuera de Santiago terminé diferente a como había entrado llena de ilusiones, no era rabia ni desilusión, fue el darme cuenta que yo era una más de un rebaño y no era más especial que cualquier otra de esas niñas que pedían lo mismo. ¿Qué oportunidades especiales tenía yo en igualdad a tantas que decían lo mismo? Era similar a las personas que en la multitud dicen "odio a la gente" pero no se dan cuenta que son todas parte de la multitud, pero les gusta creerse especiales.
Así luego de eso my chem se ha ido apagando en el break, el que nos ha dado grandes lecciones de vida y grandes bofetadas: a muchas nos enseñó que ellos eran humanos y podían tener sus esposas, sus hijos, su familia y su felicidad fuera de los escenarios. Y esto de a poco me ha ido demostrando que hay que comenzar a pensar en nuestras propias vidas en vez de priorizar una que está tan lejos y no nos conoce y quizás hasta ni desea conocernos ni vernos como nosotros a ellos. Algunas siguen encontrando motivos y no las juzgo, de hecho les deseo mucha suerte en lo que quieran lograr, pero en estos últimos meses con ciertas cosas que mis más cercanos saben a qué me refiero he empezado a darme cuenta que eso ya no va conmigo y que empiezo a necesitar mi propio Gerard Way, Frank Iero, Mikey Way, Ray Toro... y Bob Bryar en mi vida bajo la forma de otra persona o de una actitud permanente. Mi propia vida.
Se siente muy triste pensar en que como fans no tenemos gran relevancia en sus vidas, de que a veces somos dolares en sus bolsillos, gritos partes de una multitud, de que somos las últimas en saber las noticias y que muchas veces nos evitan por ser una enorme masa enloquecida. Lo comprobé escribiendo un par de fics sobre la vista desde ellos y me cambió un par de opiniones. Si se da vuelta la perspectiva resulta un poco más coherente tanto rechazo: muchas están enloquecidas a morir y son un peligro. Claro está que algunas nos controlamos y somos las más perjudicadas, pero pareciera que nunca llega la recompensa y si seguía así gastando intentos, gastando lágrimas, gastando rabietas a poco iba a llegar y la vida se me iba a ir en eso. Ellos no tienen radares para detectar las más controladas.
Me siento mal pensando que algo tan extraño como enamorarme -no entraré en detalles- me hizo cambiar tanto mi mentalidad en este caso para mejor. Nunca había considerado mi propia vida en casi cuatro años: en la posibilidad de ser profesional, de tener más amigos -de la misma calidad de los que tengo ahora, claro- y hacer cosas diferentes a las que solía hacer y conocer gente, es decir, tener vida fuera de este circulo en el que he estado casi 5 años. No digo que con esto vaya a desertar, sino que me refiero a que me daré un tiempo para mí misma y priorizaré mi propia vida por sobre la de 5 individuos que están tan lejos que jamás podré alcanzarlos y su musica.
Mi iPod cada vez marca menos escuchadas de MCR y eso me asusta. Me asusta comparando a como los escuchaba antes. ¿Podría llamarsele a mi proceso actual una sanación? ¿Estaré rehabilitada ya del tratamiento que hizo MCr en mi vida de sacarme de un hoyo de pesimismo? Puede que así sea y los seguiré escuchando de vez en cuando y seguiré queriéndolos, pero ya como una parte de algo que fue para mí muy importante y algo que no volverá a ser igual, todo por un rompimiento en la formación de la banda.
Que Bob Bryar se vaya definitivamente de la banda supone un quiebre en mi vida que va más allá de que un integrante de la banda la deje, sino que supone un momento de reflexión sobre mis propias prioridades y la vida que planeo llevar como fan en los siguientes años. Queda menos de una semana para que comience mi vida universitaria y no se como mi vida de fan vaya a ser entonces.
En música van a cambiar y como personas también -y lo han hecho-, pero para ser sincera ya deja de importarme tanto la persona sino el mensaje de la música, el que como escribí en un fic:
Se dice que (...) se destruyó con los años y con el olvido mismo, un olvido que evitamos con utopías del “para siempre”.
Las fanáticas envejecieron y las más pasajeras (...) como consecuencia abandonaron todo lo relacionado con la banda que las había marcado mientras que otras siguieron hasta la muerte. Así se fueron extinguiendo cada una de las velas iluminadas por las canciones y por las palabras.
Los discos fueron quemándose, olvidándose y las memorias fueron enterradas en el olvido y en la tierra fértil de un cementerio. Los discos se remataron, oxidaron y botaron a un vertedero. Ya las personas que cuidaban de aquellos invaluables tesoros estaban bajo la tierra y las próximas generaciones escuchaban ahora otra música, idolatraban a otros mortales, olvidaban las verdaderas raíces del asunto, sucedían nuevas modas y la raza humana persistía. Así había sido por los siglos de los siglos. Se decía que la banda sería eterna pero no era más que otro nombre dentro de la historia, ya era historia, ya habían otros futuros y otras novelas que escribir dentro del rock. Sin ellos tristemente el mundo no concluía, se renovaba.
Saben? No se va a acabar el mundo.
Lo que importa es la música, y si siguen haciendo buena música es excelente.
La vida surge en torno a cambios.
Los cambios hacen que la vida sea cada vez más interesante.
Y si cambia la banda y si cambio yo, todo pasa por algo.
Nos queda la música y al final solo la música importa.
La música es el mensaje y perdura y no cambia como podrían hacerlo los músicos.
Los músicos son mortales y cambian tanto como nosotros y cometen errores también.
La musica y el mensajes son los verdaderos heroes que seguirán ahi para cuando los necesitemos.
Quizás mi mamá tenía razón con que esto se me iba a ir apagando hasta hacerse una cicatriz de mi vida que llevaré a todas partes y recordaré con cariño cuando los escuche años más tarde en un VH1 o una radio del recuerdo.
Solo el tiempo lo sabe

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