martes, 31 de julio de 2012

Hola, me caes mal.


(Poniéndome el parche ante la herida, les garantizo que esto no está dedicado a alguien en especial, sino justamente a algunas reflexiones respecto al tema. No lo tome personal :) )

¿Es tan difícil declararse en enemistad (contrario a simpatía, pero no es ese término precisamente)? ¿Tan difícil es anunciar al mundo (y a la persona en cuestión) un disgusto por una actitud y una persona en su complejidad? Lo es. Bien lo sabemos todos fingiendo por ahí simpatías inexistentes, amistades plásticas y cursilerías anotadas en la mano para mantener la farsa.
El odio es malo. Pero es aun peor la mentira, mantenida entre dos seres (o solo uno, involucrando a ambos) con un fin estético. La sociedad nos dice que una sonrisa fingida se ve mejor, más bonita, está de moda. Y le hacemos caso.
- 
Es que en verdad no entiendo cuál es el fin de actuar como si fuésemos amigos íntimos con ese único fin estético. No es ni siquiera funcional. Es apariencia y nada más.

¿Y si nos dijéramos todo a la cara? ¿Sería peor o mejor para el mundo?
Si en vez de fingir esa amistad inexistente nos dijéramos las cosas como son probablemente mejoraríamos lo que tanto nos disgusta. O puede que no.
Sería todo más sincero y no nos dolería la cara tras esa sonrisa forzada que ni siquiera nos hace felices.

Nos caemos mal y punto.

No hay nada que hacer, porque
 somos todos un montón de cobardes.

jueves, 31 de mayo de 2012

No se puede vivir sin conocerlo, ni recordarlo.

Es extraño cuando te das cuenta que por más que trates de adaptar tus costumbres a una ciudad nueva -y no tan lejana- no puedes. Por mucho que hayan pasado casi cinco años desde que ya no vivo en esa ciudad que en el sentido más cursi de la palabra, me vio crecer.
 Mantengo esa pintoresca costumbre de ciudad grande por cruzar la calle corriendo, tan típica de esas urbes donde cruzar en luz verde no te garantiza llegar vivo al otro lado y cruzar en paso cebra es un seguro de vida. Y no solo eso, comparo cruelmente esa ciudad con esta, la extraña (Valparaíso era tan colorido...), la que me acogía solo en vacaciones y ahora transito inevitablemente como desconocida, conociendo solo lo básico, sorprendida por rincones inexplorados, mirar como turista asiático y disparar el obturador (si las condiciones lo permiten). Es que simplemente 300 km se sienten como el otro lado del universo, y cinco años una eternidad.

 El Barrio Puerto es patrimonio, tiene fama de peligroso, pero afortunadamente nunca me pasó algo y a pesar de esto me dejó como herencia una paranoia respecto a lo que vulnerabilidad a delitos se refiere. No supe la importancia de ese sitio (nací ahí, era cotidiano) hasta que declararon la Ciudad como Patrimonio y especialmente el casco histórico donde vivía. Atrás del edificio donde estaba mi departamento, estaba la Iglesia de la Matriz, levantada en 1559, una de las más antiguas del país (en la foto de arriba, ¿la ve?). En algunas cuadras a la redonda coexistían una serie de edificios antiquísimos donde se podía comprar todo lo necesario:. Emporios, Supermercados (el primer Santa Isabel, cerrado el 2007), Librerías, Boticas, Jabonerías, entre otros. Corrían historias sobre la época dorada de Valparaiso y la bohemia que ocurría precisamente ahí, y no me caben dudas. (...)



Y a pesar de esta descripción que acabo de darle, puede que usted simple mortal piense que esta foto es shúer urbana (lease con tono de intelectual egocéntrico), mientras que mi historia de vida (oh, gran cosa) me permite ver esta captura como un pasaje a los flashbacks más intensos y cinematográficos posibles (QUÉ CURSI SUENA ESO). Y desaría que esto último fuese una cursi exageración, pero no, tortuosamente a 500 km de distancia y cuatro años sin volver es una cuchillada al presente.
 Bien dicen que una foto vale más que mil palabras y esta foto significa mucho para valorar el pasado y caer de bruces en el presente. ¿Ve la fotografía? Ahí hay un trolley, de los que frecuentaba todos los días para ir al colegio y practicamente a todas partes. Y esto, pasaría inadvertido de no ser por lo realmente catastrófico de esta situación: los edificios en ruinas. Creerá usted que siempre estuvieron en ruinas, pero la verdad es que no, ¿No leyó antes que estos edificios antiquísimos eran librerías y locales diversos? Claro que lo eran, pero antes de la explosión de gas de la calle Serrano en Febrero del 2007 (meses antes de irme).
 Ese espacio que voló era una cordonería, al principio del edificio azul había una ferreteria, a su lado una boutique (créalo o no), cerca del cartelito Bresler había una confitería donde vendían un surtido de galletas espectacular y habían cajitas de galletas de vidrio como los negocios antiguos. Donde está un cartel blanco era una librería (se llamaba Plastilán) donde compraba muy seguido los útiles escolares y a su lado estaba una tienda donde vendían toallas y ropa interior.



 Pero, ¿de qué sirve recordar tanto si nada volverá a ser como antes?
 Y esa es la bofetada.
 Por más que regrese a ese extraño y pintoresco lugar o piense en él, nada puede volver a ser como antes, ni el edificio ni yo.

lunes, 7 de mayo de 2012

Nadaísmo ilustrado.

Diré muchas cosas y a la vez nada.
Usaré las metáforas más obvias y los versos más rebuscados para sentirme un poco más original en el día de hoy.
Porque soy una super artista que le escribe a las nubes, al perro y a la eterna melancolía.
Y es súper nuevo, porque nadie ha escrito a esto antes.

Admírenme y adórenme.

Tengo el presentimiento de que llegaré lejos mientras la atención se reduzca al límite de lo conocido.

viernes, 27 de abril de 2012

Carta a un intento de artista.


Escribir en servilletas no te hace artista.
Tocar una guitarra no te hace artista.
Cantar no te hace un artista.
Escribir no te hace un artista.
Ni aunque pudieras hacer todas las anteriores al mismo tiempo cual pulpo lo merecerías.
¿Por qué te autoproclamas como uno por el altoparlante?

Pensar diferente no te hace artista, solo te hace especial. (Pero hay tanta gente como uno por ahí, como tú, miles)
Vociferar tu pensamiento tan particular con esa voz de profundo fingido, sigue revelando tu ego.

No fuerzes ese pensamiento rupturista.
No agradezcas.
No copies.
No imites voces.
No te peines como tu idol@
Se tú mismo
Crea, mierda
¿ME ENTIENDES?

(Mira que creativo eres
Creyendo poder engañarnos con esa burda copia de alguien que bien conocemos por la radio.
Parafraseando cursilidades que todos dicen
Permitiéndonos predecir tus movimientos cual si tuviesemos poderes mágicos
Cuéntanos como se siente ser tan genial)

¿Me permitirías el lujo de no escuchar una canción predecible de tu parte?
¿Seré digna de escuchar un verso sincero?

Cuando hayas creado DE VERDAD y la gente te admire a gritos merecerás ser llamado artista.
Por ellos, pero no tú.

Nadie merece llamarse un artista a sí mismo.
Ni el más alto dios creativo ni aun menos tú.

Cultura, o algo así.


Rara vez voy a las Ferias del Libro, porque no me entero y debo de admitir que no tengo grandes esperanzas de conseguir los libros que me gusten o me llamen la atención a precios razonables.
Sin embargo, ayer tuve una de esas oportunidades de asistir a una fiesta de la cultura, un universo de precios desbordantes, mirones, ñoños, intelectuales y cuicas.
Entre los precios sobrehumanos y las miradas de asombro por semejante abuso, entre muchas otras cosas que me llamaron la atención, una mujer que a pocos centímetros de donde yo estaba (preguntando por El Resplandor, maldito libro que no lo encuentro) lanzó como una daga la siguiente frase al encargado del local.

"¿TIENE EL HORÓSCOPO CHINO?"

Pura cultura. (escrito por ahí en Febrero, Enero, por ahí)