lunes, 27 de septiembre de 2010

Calza o muere.

Estereotipo demasiado claro que me extraña que la gran parte de la humanidad no lo pueda observar. Está escrito en pancartas, en revistas para adolescentes y de espectáculos en letras fulminantes y destacadas, en el cuerpo de una modelo al borde de la desnutrición insana y en los músculos de un hombre que revienta de anabólicos modelando ropa.
Las tiendas se repletan de ropa para estos modelos, forzando a caber dentro de ellos. Es la única opción que se escucha por alto parlante.
"Es un monopolio del estereotipo. Si no entras, eres nadie"
El parlante grita, el parlante vocifera métodos para poder caber dentro de él y de esquemas que solo admiten estos modelos. Los corderos corren a comprar. Quieren caber.

La televisión solo sabe mostrar humanos como un carnicero exhibiendo el trozo de carne más jugoso y no como un ente pensante y pretenden que sus consumidores adopten la misma medida. Y lo hacen con una obediencia espectacular.
Y pensar que algunos se prestan para este plan echando por el inodoro su identidad, su personalidad, su opinión inteligente y sus agónicos deseos de ser valorado por lo que es dentro. Si alguna vez los tuvo.
Y el problema no es que se presten para este juego, es sino que algunos lo consuman. Que las nuevas generaciones consuman este mensaje y lo lleven a sus vidas y así como un círculo esto no tenga final.
¿Hay un final? ¿Hay una tijera que nos permita cortar esta cinta?
Esta tijera, este cuchillo impactante solo se llama educación, identidad y fuerza de voluntad.
Vencer lo que nos imponen. Vencerlo con todas nuestras fuerzas y aunque todo se nos venga encima.
Nadie nos está poniendo un cuchillo en la yugular para que obedezcamos, pero aun asi muchos obedecen. Por conformismo, por miedo al rechazo

¿Por qué calzarnos este uniforme que nos venden? No hay necesidad.
Con que algunos cambiemos, algo va a cambiar.
Podemos romper el estereotipo y solo está en nuestras manos el no seguirlo, rebelarnos contra él y declarar en su cara que no tenemos por qué obedecerle.

Nunca es tarde.

domingo, 18 de julio de 2010

¿Qué tal si simplemente se acabó?

¿Y qué tal si simplemente se acabó ese periodo de mi existencia?
Cuando leo ciertas cosas que escriben otras fanáticas, me parece que me siento cada día menos identificada con sus pensamientos que se que antes poseía en mi cabeza: deseos, misiones, esperanzas, mucho en fin, obsesiones con personas que estarían tan lejos que jamás las alcanzaría.
No se si llamarle crisis, es que simplemente todo ha cambiado.
No se si empezó ese dia en que dejé de escuchar su musica como todos los dias y ese largo periodo se extendió por semanas y luego meses.
Creo que cuando los escucho no me sucede lo mismo que antes. No puedo. no es que me resista al cambio, sino que es demasiado tarde, todo ha cambiado y ese mensaje no me llega como lo solía hacer.
En 4 años las personas pueden cambiar mucho y creo que en el último año he cambiado como en ninguno de esos otros 4 años.
No es que me arrepienta simplemente de todo. De no ser por eso jamás habría conocido a la gran parte de mis amigos. Pero una parte me dice que no puedo regresar atrás y por más que trate, debo seguir adelante: una banda no puede controlar mi vida como lo estaba haciendo y debo vivir mi propia vida.
Creo que eso me resulta favorable: la idea de vivir mi propia vida.
¿Como no lo había pensado antes?
Lo ignoro.
Creo que el break era necesario para todos, para concluír que una banda de música no puede controlar nuestras vidas y debemos buscarla en nosotros mismos.

No es una renuncia, es que paso a paso emprendí otro camino sin retorno y sin violencia.

martes, 13 de julio de 2010

Si no le gusta, apaguelo,


Una familia prende el televisor mientras come. Se aprontan a ver lo que está proyectando. -Nada bueno- exclaman sus miembros mientras con el control remoto repasan toda la parrilla disponible en la caja que tienen en frente.
Y efectivamente, no hay nada bueno ni interesante.
Pero algo me llama mucho la atención. Al terminar la vuelta por los canales se detienen en el mal menor, con el canal que partieron, en "lo que hay" y ahi posan sus retinas, su atención y toda su conversación.
- Es lo que hay - dice uno de ellos mientras se acomoda a ver la última copucha de una mujer sin más talento que el del cirujano que le convirtió en un monstruo que "dicen por ahí" que se acostó con otro tipo musculoso faltante de seso.
Y así se quedan y en base a eso forjan sus opiniones y debates durante toda una tarde.

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Mi pregunta es ¿porqué tenemos que tolerar que los medios nos manejen como se les de la gana haciendonos consumir basura por conformidad?.

Si sabemos TODOS que nos ofrecen algo de mala calidad y que sinceramente nunca nos ha interesado, nos nos interesa ni tampoco lo hará: ¿Por qué no apagamos el televisor?

Si tenemos el poder en nuestras manos para que nos ofrezcan de calidad con un simple botón.
No se va a acabar el mundo porque no veamos la tele un par de horas. Hay miles de cosas mejores que hacer.

Si no le gusta, apáguelo.
Siéntase poderoso por un instante.

viernes, 2 de julio de 2010

I wanna be MADE into somebody popular: La masacre de identidades



Un espacio de silencio por las identidades de personas especiales masacradas por este programa de televisión.

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Partiendo con esta pequeña y humilde crítica a este programa muy emotivo de MTV, llamado MADE (tradúzcase como "hecho, pretérito de hacer") destaco que durante una gran cantidad de años este show de televisión me ha identificado, capturado e interesado casi desde que salió al aire con sus historias de chicos especiales, auténticos, inadaptados que buscan aceptación (en resumen todos coinciden en eso) mediante la explotación de un talento que desean para que justamente, calzar dentro de la selva escolar y ser como el montón.
Hace un par de días me dediqué a ver entrelíneas ese programa y descubrí un mensaje muy claro (no, no sale si das vuelta los capitulos en audio ni nada parecido), como aquellas moralejas implícitas que te deja toda película, todo cuento, toda historia, como todas estas historias presentadas por este show.
Analizandolo bien, hay un mensaje clarísimo: "Ser diferente te asegura rechazo, cambia para que te acepten, para que seas feliz y para eso, haz algo que la gran parte de la gente encuentra admirable, y dedícate a eso desde ahora renunciando a lo que te hacia único, pero rechazado".

Después de todo no es tan malo ¿o si?: veamoslo del punto de que es una buena acción: subir el autoestima mediante la aceptación popular a un chico inadaptado en su ambiente escolar con poco éxito con el sexo opuesto y pocos amigos y como siempre, una gran obsesión (incluyase obsesion con juegos de rol, musica oscura, ropa extraña) y una mala apariencia (en boca de sus propios compañeros entrevistados), moldeandolo para tener un perfil socialmente aceptable y abandonar la mazmorra de rechazo y "poco éxito". Pero, ¿han pensado en la masacre cometida en contra de su identidad tan única y especial? ¿Han pensado en ese mensaje oculto que deja sobre "ser diferente solo te traerá mas rechazo y más vale que te unas a la masa haciendo algo que es popular"? ¿No sería acaso mejor apoyarle para que se acepte y solo aprenda a aceptarse a sí mismo sin recurrir a extremos?
Me han llamado la atención variados casos de jovencitos que me parecieron sumamente interesantes de conocer, hasta el momento en que cambiaron su identidad por algo que se forzaron a ser. Notable el caso de un chico que parecía vivir en la edad media escribiendo poesía, usando capas y viviendo de "traga-libros" que deseaba poder llevar a una chica a la graduación. Se le veía rechazado, ignorado incluso por la chica que amaba. ¡todo hasta que cambió su actitud, su apariencia, sus poesías, sus capas por una actitud de hombre conquistador tan seguro que me pareció arrogante, guiado por un tipo que parecía de los que creen tener la formula para que las mujeres le sigan tal efecto axe!. A este chico luego de cambiarle su mentalidad le operaron, le cambiaron el look para atraer a los demás y se volvió otro y como no, ¡consiguió muchisimas chicas, de las que tuvo que decidir cual llevaba! y claro, botó la capa y los poemas porque eran cosa del pasado. Resultado: asesinato de identidad.
Podría seguir así eternamente con el caso de la niña dark rebelde que se volvió Miss Oklahoma y así sucesivamente...
(Hago una excepción con los casos de las niñas que querían bajar de peso y lo lograron)

Nada en contra de sus decisiones, sino más bien, todo en contra del mensaje que quieren proyectar de lo que los jóvenes deben hacer con su vida y su identidad.
Claramente se propone un modelo del "cambia para que te acepten, porque como estás siendo de diferente, único y especial solo ganarás rechazo ¡Unete a la masa y haz cosas populares!".
Yo lo cambiaría por "valoren al freak".De hecho, yo volvería ese programa en un MADE de personas sin identidad propia y los pondría a descubrirse a sí mismos y encontrar lo que los distingue, no a personas con un sello especial forzadas a ser algo que los haga sentirse queridos sacrificando todo lo que eran.

En conclusión y en palabras simples, nada bueno puede venir de MTV...

( En cuanto a la decisiones de los propios participantes no me meto, sino al fomento que se le da a ese concepto erroneo de "persona diferente al común=rechazado=necesita cambiar a algo popular". Podrían tomar otro tipo de casos para dejar menos evidente el mensaje descrito anteriormente )

sábado, 5 de junio de 2010

Ideal


Durante varias semanas, por no decir meses, llevo pensando esta idea patética que nos intentan vender por todos los medios posibles. No es una conspiración, sino más bien una realidad a la que estamos sometidos por todos lados: estamos rodeados.
Hoy en una fugaz visita al supermercado observé que en una estantería nos estaban bombardeando con modelos patéticos de belleza. Unas chicas posando en las portadas con más arreglos que mensajes y con menos inteligencia en sus declaraciones que personas que se resistan a pensar que son ideales.
Es curioso como en las revistas no aparecen genios ni personas corrientes, ni personas con ideas ni personas que valga la pena conocer. Solo gente endiosada sin méritos, diciendo lo mismo de siempre, importandole lo mismo que siempre, con frases sin sentido, con solo un fenotipo cercano a lo que quién sabe quien impuso como espectacular, pero que bien analizando, resulta bastante enfermo, especialmente para quienes buscan aceptación y se esfuerzan por parecerse a esos esqueletos operados y chicas plásticas forradas en silicona sin pensamiento.
Molesta profundamente como los prototipos de belleza afectan a quienes no calzan, bajando su autoestima y llevándoles a enfermedades o a flagelaciones eternas de búsqueda de la perfección que no existe. Pero al sistema no le interesa en absoluto, más bien le conviene. Es todo un negociado: las cremas faciales, la ropa que imponen (con la talla del prototipo ideal para que solo las ceranas a él quepan en él), los métodos para bajar de peso que no funcionan y podría seguir eternamente.
Es un permanente daño a la sociedad y a la autoestima de sus miembros, haciendo que personas jamás encuentren la felicidad simplemente por vivir comparándose con ese esquema definido, ese llamado a ser todos parecidos, a vestirnos igual, a atropellar a quienes distinguen, y por sobretodo, a acercarnos a la esclavitud de la imagen por sobre lo que pensemos.
Pueden ser revistas, puede ser incluso la figura inverosímil de la muñeca Barbie, una modelo al borde de la desnutrición en un catálogo, un musculoso carente de seso en una revista para hombres, una moda destinada solo a una talla de personas. Todo afecta. También una bebida light, un programa en el que se le de cabida a jóvenes sin opinión ni identidad pero si grandes cercanías al prototipo (natural y artificialmente).

No propongo soluciones complejas e imposibles. Pido un cambio de actitud. Tan simple como eso.
¿Por qué dejamos que nos manipulen si está en nosotros escoger si tomarlo o no?
Es todo tan fácil como abrir los ojos y ver este mensaje tan claro. Ver que la belleza no está en esa cercanía, sino que está en lo que hay dentro y no en lo que nos quieren hacer creer.

domingo, 4 de abril de 2010

Carrera patética

Hace algunos días me he puesto a pensar en mi realidad como fanática de una banda que admiro desde hace sus 4-5 años y como soy parte de un enorme rebaño que dice ser único en su especie. Y esta reflexión no solo se aplica al fanatismo sino a cualquier grupo de personas.
Me parece un poco absurdo como cada ser humano -gran mayoría, aclaro- tiende a creerse el centro de universo, una persona única, una prioridad y alguien realmente especial. Entiendo que muchas corrientes nos hagan creer eso, pero el abuso de este pseudo-positivismo es enfermizo y hasta patético.
En el plano de las fans (como un ejemplo más cercano) cada cual generalmente se cree la mayor fan, generalmente y en su gran mayoría haciendo una ridícula competencia por mercadería de la banda, discos y cuanta chuchería se pueda comprar. Pero, ¿esto nos hace más fans o mejores que las que tienen menos mercadería? No, y puede hacernos más...pero más patéticas. Conozco casos enfermizos de quienes buscan su identidad en otras identidades, una identidad de "fan de" y no de persona individual. Entiendo su fanatismo, pero muchas veces pasan la raya de la anulación de identidad para vivir, comprar, consumir, creer en función de hombres que jamás sabrán su existencia ni el esfuerzo.
Admito más de alguna vez haberme enfrascado en esta carrera ridícula hacia un consumo desmedido de mercadería de banda y respeto quienes están metidas en esto, porque no es tan malo, pero menciono que los excesos son patéticos. Se puede ser un admirador con o sin una playera de la banda, con o sin discografía en una caja, con o sin autógrafo, con o sin foto con el ídolo porque tu ídolo no es tu amigo porque te sacaste un par de fotos y aunque no me creas, va a olvidarte y te ve en los conciertos sin distinción de la que va con ropa normal.
En fin, concluyo que todo exceso es patético pero lo que se quiera hacer con la vida propia es problema del que quiera gastar con tal de su felicidad. Ahí no me meto.
Una pequeña reflexión para quien metido en el oscuro agujero no sienta la caída tan fuerte cuando se de cuenta por si mismo o de una peor manera.

miércoles, 3 de marzo de 2010

La ilusión de la banda de rock.

La AP de Enero de 2010 que está en mis manos.
Ignorantes fuimos de que aquella revista era histórica por ser la última con la formación que los catapultó a la fama.
Ahora somos conscientes de aquello.

Una vez mi mamá me dijo que todo esto del fanatismo era una etapa de mi adolescencia y que pronto se me iba a pasar. Yo no le creí mucho a mis 14 años asistiendo a mi primera reunión de fanclub en Viña en el entonces My Funeral in Prison que ignoro si aún existe.
Para ese entonces era una niña buscando identidad. Lo intenté todo: desde el feliz otaku hasta incluso una pequeña visita al mundo del decora con una pequeña iniciación hello kitty de un par de meses que duró hasta que conocí a My chemical Romance, la banda que marcó mis 14-18, lo que se conoce como la adolescencia misma. Demoré un par de meses en informarme y armarme de valor para asistir a una reunión de perfectas desconocidas con las que asumía que debía tener gustos en común y algo deíamos llevarnos de bien.

Mi primera vez en un fanclub fue algo incómoda al principio pero luego de soltarme senti que podía encontrar personas muy parecidas a mí, con ciertas cosas en común -pronto me di cuenta que el factor común de muchas fans es el bullying, el que experimenté gran parte de mi vida escolar sicológicamente-y con gustos afines. O sea, no estaba sola. Y así me quedé durante muchos años con fervor, haciendo que estos 5 personajes llenaran mi pieza mental, mi dormitorio físico y mis sueños. Permanecí con una total idolización de estos personajes que vivían al otro rincón del mundo con un sueño de conocerlos algún dia y poder tener una fotografía de ellos. Además su música me ayudó en ciertos momentos en que senti el más profundo rechazo que cualquier adolescente puede sentirse víctima: todo un curso en tu contra no es nada de rico y no se lo deseo a nadie. Agarré fuerzas y lo superé. Una gran lección. Y esto junto con agradecerselos se hizo cercano al saber que ellos vendrían a mi país y yo podría ir a verlos.

Llegó el esperado fin de semana 23-24 de febrero del 2008 y algo increíble sucedió. Me di cuenta que estos individuos tenían mal genio, que no toleraban ciertas actitudes y eran de carne y hueso y podían enojarse. No es que se me hayan derrumbado, pero una vez fuera de Santiago terminé diferente a como había entrado llena de ilusiones, no era rabia ni desilusión, fue el darme cuenta que yo era una más de un rebaño y no era más especial que cualquier otra de esas niñas que pedían lo mismo. ¿Qué oportunidades especiales tenía yo en igualdad a tantas que decían lo mismo? Era similar a las personas que en la multitud dicen "odio a la gente" pero no se dan cuenta que son todas parte de la multitud, pero les gusta creerse especiales.

Así luego de eso my chem se ha ido apagando en el break, el que nos ha dado grandes lecciones de vida y grandes bofetadas: a muchas nos enseñó que ellos eran humanos y podían tener sus esposas, sus hijos, su familia y su felicidad fuera de los escenarios. Y esto de a poco me ha ido demostrando que hay que comenzar a pensar en nuestras propias vidas en vez de priorizar una que está tan lejos y no nos conoce y quizás hasta ni desea conocernos ni vernos como nosotros a ellos. Algunas siguen encontrando motivos y no las juzgo, de hecho les deseo mucha suerte en lo que quieran lograr, pero en estos últimos meses con ciertas cosas que mis más cercanos saben a qué me refiero he empezado a darme cuenta que eso ya no va conmigo y que empiezo a necesitar mi propio Gerard Way, Frank Iero, Mikey Way, Ray Toro... y Bob Bryar en mi vida bajo la forma de otra persona o de una actitud permanente. Mi propia vida.

Se siente muy triste pensar en que como fans no tenemos gran relevancia en sus vidas, de que a veces somos dolares en sus bolsillos, gritos partes de una multitud, de que somos las últimas en saber las noticias y que muchas veces nos evitan por ser una enorme masa enloquecida. Lo comprobé escribiendo un par de fics sobre la vista desde ellos y me cambió un par de opiniones. Si se da vuelta la perspectiva resulta un poco más coherente tanto rechazo: muchas están enloquecidas a morir y son un peligro. Claro está que algunas nos controlamos y somos las más perjudicadas, pero pareciera que nunca llega la recompensa y si seguía así gastando intentos, gastando lágrimas, gastando rabietas a poco iba a llegar y la vida se me iba a ir en eso. Ellos no tienen radares para detectar las más controladas.

Me siento mal pensando que algo tan extraño como enamorarme -no entraré en detalles- me hizo cambiar tanto mi mentalidad en este caso para mejor. Nunca había considerado mi propia vida en casi cuatro años: en la posibilidad de ser profesional, de tener más amigos -de la misma calidad de los que tengo ahora, claro- y hacer cosas diferentes a las que solía hacer y conocer gente, es decir, tener vida fuera de este circulo en el que he estado casi 5 años. No digo que con esto vaya a desertar, sino que me refiero a que me daré un tiempo para mí misma y priorizaré mi propia vida por sobre la de 5 individuos que están tan lejos que jamás podré alcanzarlos y su musica.

Mi iPod cada vez marca menos escuchadas de MCR y eso me asusta. Me asusta comparando a como los escuchaba antes. ¿Podría llamarsele a mi proceso actual una sanación? ¿Estaré rehabilitada ya del tratamiento que hizo MCr en mi vida de sacarme de un hoyo de pesimismo? Puede que así sea y los seguiré escuchando de vez en cuando y seguiré queriéndolos, pero ya como una parte de algo que fue para mí muy importante y algo que no volverá a ser igual, todo por un rompimiento en la formación de la banda.

Que Bob Bryar se vaya definitivamente de la banda supone un quiebre en mi vida que va más allá de que un integrante de la banda la deje, sino que supone un momento de reflexión sobre mis propias prioridades y la vida que planeo llevar como fan en los siguientes años. Queda menos de una semana para que comience mi vida universitaria y no se como mi vida de fan vaya a ser entonces.

En música van a cambiar y como personas también -y lo han hecho-, pero para ser sincera ya deja de importarme tanto la persona sino el mensaje de la música, el que como escribí en un fic:

Se dice que (...) se destruyó con los años y con el olvido mismo, un olvido que evitamos con utopías del “para siempre”.

Las fanáticas envejecieron y las más pasajeras (...) como consecuencia abandonaron todo lo relacionado con la banda que las había marcado mientras que otras siguieron hasta la muerte. Así se fueron extinguiendo cada una de las velas iluminadas por las canciones y por las palabras.

Los discos fueron quemándose, olvidándose y las memorias fueron enterradas en el olvido y en la tierra fértil de un cementerio. Los discos se remataron, oxidaron y botaron a un vertedero. Ya las personas que cuidaban de aquellos invaluables tesoros estaban bajo la tierra y las próximas generaciones escuchaban ahora otra música, idolatraban a otros mortales, olvidaban las verdaderas raíces del asunto, sucedían nuevas modas y la raza humana persistía. Así había sido por los siglos de los siglos. Se decía que la banda sería eterna pero no era más que otro nombre dentro de la historia, ya era historia, ya habían otros futuros y otras novelas que escribir dentro del rock. Sin ellos tristemente el mundo no concluía, se renovaba.



Saben? No se va a acabar el mundo.
Lo que importa es la música, y si siguen haciendo buena música es excelente.
La vida surge en torno a cambios.

Los cambios hacen que la vida sea cada vez más interesante.
Y si cambia la banda y si cambio yo, todo pasa por algo.

Nos queda la música y al final solo la música importa.
La música es el mensaje y perdura y no cambia como podrían hacerlo los músicos.
Los músicos son mortales y cambian tanto como nosotros y cometen errores también.
La musica y el mensajes son los verdaderos heroes que seguirán ahi para cuando los necesitemos.

Quizás mi mamá tenía razón con que esto se me iba a ir apagando hasta hacerse una cicatriz de mi vida que llevaré a todas partes y recordaré con cariño cuando los escuche años más tarde en un VH1 o una radio del recuerdo.
Solo el tiempo lo sabe

sábado, 20 de febrero de 2010

Intro

(Confieso que yo veo un murciélago con colmillos con cara de malo ¿Denota algún tipo de enfermedad?)

Necesitaba un blog urgentemente, pero no encontraba el nombre indicado. Todo hasta que encontré un artículo sobre la pareidolia, que no es más ni menos que el fenómeno que se produce cuando vemos rostros y figuras en cosas abstractas, como las nubes, las manchas y hasta los objetos -en los que llegamos a ver incluso caras-.
Me pareció interesante como este fenómeno es parte de mi vida, la que a veces le gusta sentir compañía en las caras que visualizo en automóviles, objetos corrientes y en figuras muy claras que mi mente interpreta como animales de algodón en el cielo.

¿Qué sucede si toda nuestra vida es una pareidolia?

¿Y si nuestro mundo son manchas del test de Rorschach que vemos como algo coherente? Podría explicar porqué todos tenemos una percepción diferente de la vida y algunos la ven como castigo y otros como un verdadero regalo divino. Es lo que su mente y sus intenciones le dejan ver.

¿Qué tal si lo que vemos es lo que queremos ver y es todo producto de nuestra mente y está todo puesto de tal manera para que caigamos en la ilusión?

¿Y si estamos todos solos y alucinamos compañía?
No me gustaría saber eso último.
A veces me gusta caer en las ilusiones.
Lo que no me gusta es caer de la torre más alta de la ilusión directamente a tierra.